Después de tantos años de duro trabajo y sacrificio, de repente un día se despidió casi sin hacer ruido, había terminado su jornada laboral, pero esta vez para dejar en el olvido el insufrible sonido del despertador a las 6:00H de la mañana, una taquilla vacía con una percha roja fue todo el recuerdo que nos dejo Jose Ramon, un hombre bueno.
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